Dos gráficas parecen continuar la misma historia, pero una pequeña nota avisa de un cambio de método. Unirlas con una sola línea puede sugerir una evolución que los datos no permiten medir directamente.
Localiza la fecha del cambio y qué aspecto se modificó: definición, cobertura, instrumento o procedimiento de recogida. No todas las revisiones tienen el mismo efecto, y la palabra “nuevo” por sí sola no explica la comparabilidad.
Como ejemplo didáctico, imagina que un registro comienza contando visitas presenciales y después añade consultas en línea. Un aumento en el total podría reflejar la ampliación de cobertura, un cambio real de actividad o ambas cosas.
Busca si el organismo publica una serie recalculada o un periodo de enlace. Si no existe, no inventes una corrección para conseguir una gráfica continua. Puedes mostrar los tramos por separado y señalar la ruptura.
Al leer un titular sobre una subida histórica, comprueba qué serie utiliza y si conserva la advertencia metodológica. El dato más antiguo disponible no siempre es directamente comparable con el último.
La conclusión útil puede ser limitada: “Los valores pertenecen a métodos diferentes”. Explicar esa limitación no resta interés a la noticia; permite formular una pregunta mejor sobre lo que realmente cambió.
Imagen: ilustración editorial de la colección del sitio.

