Un párrafo contiene un enlace y eso facilita la comprobación. Pero la presencia del enlace no demuestra por sí sola que el destino apoye exactamente la frase que lo rodea.
Escribe la afirmación antes de abrirlo
Resume en una línea qué debería permitir comprobar la fuente: una fecha, una cantidad, una declaración o un procedimiento. Así evitarás conformarte con encontrar palabras parecidas en una página extensa.
Al abrir el destino, revisa su título y su fecha. Una portada institucional puede ser auténtica y, aun así, no contener el documento concreto citado.
Localiza el apoyo preciso
Busca la sección que trata la afirmación. Lee también el párrafo anterior, las notas y las limitaciones relevantes. Si solo encuentras una parte del argumento, conserva esa diferencia.
Por ejemplo, un documento que anuncia una consulta no demuestra automáticamente que una medida ya se haya aplicado. Este es un caso ilustrativo, no una noticia sobre una institución determinada.
Registra lo que pudiste comprobar
Guarda el título, la dirección y la fecha de consulta. Si el documento no está accesible, indica esa limitación en lugar de completar el contenido por intuición.
Este hábito desarrolla la idea de seguir una afirmación hasta su fuente. La pregunta decisiva es qué sostiene el documento, no solamente si el enlace funciona.

